Dioses y Otras Pieles

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Dioses y Otras Pieles

Damián Mariñelarena

Los cielos hendidos en dos  y el ensordecedor estruendo parecieron no inmutar al Dios de las Otras Pieles. Aquel tiempo, entre  el sesgado e incandescente haz de luz y el rostro derrapando sobre los suelos, fue suficiente para que el protegido del Ragnarok comprendiera las abominables fuerzas de Quetzalcóatl. Las NorNas, lo habían presagiado o tal vez hilado a merced. El Dios del Trueno lo sabía. Pero algo aún más abrumador… estaba acaeciendo. Indescifrable semblante y  la fuerza de cien brazos lanzaron a su par como si no lo fuese. La serpiente emplumada era tan o más fuerte que su oponente. El Dios del Trueno lo sabía.

Runas atemporales cinceladas entre raíces; Urd, Vernardi y Skuld lo vaticinaron, vaticinan y vaticinarán:

“Despertará y comprenderá su propio poder, no podrán vencerlo, aún con todos los supremos en comunión. En vano serán puños y martillos forjados en los más altos cielos que golpeen contra él, nada lo hará caer. Doblegarlo solo será realidad, si los de su piel creen que los puños y forjes del Ragnarok  son la verdad, verdad que brujos y hechiceros nunca deben dejar alcanzar, lo inalcanzable hará a la Deidad, Hijo de Odín. Como un rayo al cielo, los ojos de las Otras Pieles se encandilarán y ante el miedo sucumbirán bajo las garras de utópica realidad que ellos en sus ideas concebirán. Obnubilados vivirán y serán. Dios  de las Otras Pieles no lo será sin cada uno de sus protegidos; profanemos en lo más profundo a su Dios y habremos de vencer”.

El Dios del Trueno lo sabía. Fueron, son  y serán Chamanes, Tonalpouhqueh y hechizos secretos en códices que aún no se han escrito, quienes revelaron, revelan y revelarán las runas para iluminar y resurgir la Génesis constante de las Otras Pieles. Entre nieblas, aojadores entorpecerán la realidad. Llevan consigo escudos con falaces espejos reflejando haces de luces que nacen en ningún lugar. Algunos osados y audaces brujos de las tierras extensas pregonaron, pregonan, y pregonarán, que el juego cíclico de los sucesos es parte del propósito mayor del Ragnarok. Crucial para que Quetzalcóatl no pueda despertar es, que cada vez que este por hacerlo, todo vuelva a comenzar. No es opción condescender a batalla de igual a igual. El Dios de las Otras Pieles es tan o más fuerte. El Dios del Trueno lo sabía. El Dios del Trueno siempre lo supo.

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